Hace ya décadas, la editorial Timun Mas tuvo la feliz idea de crear una colección llamada «Elige tu propia aventura«. Gracias a ella, muchas niñas y niños empezamos a conocer y temer la temible necesidad de tomar decisiones. Se trataba de una serie de historias en las que llegados a un punto debías elegir por donde continuar la historia. La elección podía tener consecuencias catastróficas o final feliz.
Así vivió la afición del Rayo Vallecano su primer viaje en masa por Europa, en este caso hasta Göteborg donde visitó al Hacken sueco. Escalas infinitas en destinos variopintos, odiseas en carreteras o viajes en ferry, todo servía para tener la oportunidad de acompañar a la franja en una de las al menos tres oportunidades únicas en la que el Santa Inés navegará por los mares del continente.
Los alumnos de Íñigo Pérez sin embargo parecieron comenzaron su particular Erasmus como cualquier estudiante al uso, distraídos, descolocados y por supuesto de fiesta. Pudo empezar bien ya que tras varios intentos locales el Rayo con alegría, calidad y llegada abrió el marcador. Balliu puso un gran pase para Camello y este cedió en bandeja de plata para que Álvaro diera un pase a la red (0-1).
Algarabía en la grada y sopor visitante en la cancha que fue aprovechado por el Hacken que empujaba y se acercaba sin demasiada oposición. Llegó el empate en una conducción del goleador que no tuvo mas remedio que anotar desde el borde del área ante la pasividad rayista.
La cosa no mejoró tras el descanso y tras recoger un segundo balón de las propias mallas algún pelotero franjirrojo debió pensar «me lo dijo Pérez«. El equipo de Vallecas se estaba equivocando en la elección del momento para dar el disgusto al rayismo viajero. Su esfuerzo por acompañar al equipo no merecía tremenda empanada por lo que poco a poco y en un día aciago el Eurorayo fue trabajando, intentándolo y finalmente en penalti con VAR, emoción. peleas y drama logrando un empate que al menos dejó un regusto amable en los desplazados por la experiencia de conocer mundo. Sentir la alegría del gol de Ratiu en el último minuto y poder celebrar lejos de casa el punto debe de ser una sensación única .
Aviso. Al Erasmus se va también a estudiar. Ojalá más finales así.
