El Rayo Vallecano volvió a caer fuera de casa de manera estrepitosa, esta vez ante el Celta, en un encuentro marcado por la falta de puntería rayista, la efectividad de cara a puerta del conjunto local, y de un arbitraje que, todas las decisiones polémicas/dudosas, cayeron en contra del equipo de Íñigo Pérez.
Mateo Busquets Ferrer tomó decisiones bastante polémicas en contra de Rayo
El Rayo salió con buen pie en la segunda mitad, como ya lo hizo en el primer acto, pese a ir por detrás en el marcador. De hecho, tanto «Pacha» Espino como Isi tuvieron el empate en sus botas. Sin embargo, en el minuto 54´, en una internada de Bryan Zaragoza por el costado izquierdo del ataque celtista, este fue derribado por «Pacha» Espino, al menos para Mateo Busquets Ferrer, colegiado del encuentro, y señaló el punto de penalti.
A primera vista parecía que el contacto era claro, por la manera en la que el extremo del conjunto local cayó al suelo. Pero viendo la repetición, el contacto, en caso de que lo haya, es mínimo. Por supuesto, insuficiente para derribar a un futbolista. Pero el colegiado decretó pena máxima, y pese a que el VAR, controlado por González Fuertes, revisase la acción, Mateo Busquets no rectificó en su decisión. Algo que resultó bastante desesperante, pues en cada repetición se veía con más claridad que en esa acción no había habido nada.

El mismo Bryan Zaragoza anotó el penalti, poniendo aún más cuesta arriba el encuentro para la Franja. Y como el Rayo está en un momento anímico en el que si monta un circo le crecen los enanos, en el minuto 66 Nobel Mendy se marcharía expulsado tras un dura entrada sobre Swedberg. En primera instancia Mateo Busquets enseñó la cartulina amarilla al joven central senegalés. Es más, en el momento que iba con la tarjeta en la mano iba justificando de alguna forma que la acción no era de expulsión.
De nuevo el VAR entró en juego, y esta vez sí, Mateo Busquets decidió ir a ver la jugada al monitor de campo. El colegiado balear cambió de opinión y mostró la tarjeta roja a Mendy. Quedaba algo más de 20 minutos, y con 2-0 en el marcador y un jugador menos, las esperanzas eran mínimas.

Efectivamente, la acción de Mendy es durísima, el jugador franjirrojo va con los dos pies por delante, pero la duda que asalta es la siguiente: ¿Por qué en la acción del penalti, el árbitro de campo mantiene su decisión de manera unánime, mientras que en la acción de la expulsión sí decide escuchar las premisas del VAR? El colegiado del encuentro fue el mismo del Rayo-Barcelona, y de aquella curiosa acción donde señaló un penalti a favor del Barcelona escudándose en que el VAR no funcionaba de manera adecuada.
