Un capitán es el último en abandonar el barco y, frente al Eibar, Embarba ejerció como tal. Cuando peor lo pasaba el Rayo Vallecano, apareció el 11 franjirrojo para anotar el único gol del partido y dar la victoria a los de Míchel.
Tras remachar el centro de Álex Moreno desde la parte izquierda, se besó el tatuaje de la muñeca y celebró como siempre… o como nunca. Porque no sólo festejaba un gol, festejaba sus 150 partidos oficiales con el Rayo Vallecano: 67 de Primera, 75 de Segunda y 8 de Copa del Rey en seis temporadas.
En total, Embarba ha marcado 23 goles y, el último, dio tres puntos a los franjirrojos tras una de sus peores rachas de la historia. Además, lució el brazalete de capitán, por lo que su responsabilidad era mayor.
Debutó con el primer equipo el 30 de agosto de 2013, frente al Levante, a las ordenes de Paco Jémez. Ahora, es un fijo para Míchel. «En el descanso estábamos viendo que no estábamos haciendo el juego que veníamos haciendo y hemos hablado que teníamos que ser nosotros mismos», contó tras el choque al ser preguntado por su papel como capitán.
