Los días de lluvia son habituales en esta época del año en muchos puntos del país y por tanto se multiplican los riesgos en la carretera. El agua hace que se reduzca la visibilidad, que la calzada se convierta en ocasiones en una pista de patinaje y, sobre todo, que necesitemos muchos más metros para detener el coche por completo.
Por ello desde la Dirección General de Tráfico (DGT) se ofrecen una serie de consejos para los días lluviosos con el objetivo de evitar el máximo número de accidentes posibles. Los más importantes, por ejemplo, se recomienda tener limpio el parabrisas y el líquido, evitar el empañamiento de las lunas, una buena iluminación y un buen estado tanto de los neumáticos como de los frenos.
Con lluvia, todo cambia y la atención debe ser mucho mayor. Así, un coche a 90 km/h, en condiciones de lluvia, necesita 32 metros más para frenar que si la calzada está seca. Por esto incide la DGT en poner toda la atención posible para utilizar el vehículo en las mejores condiciones.
Las claves para conducir con lluvia según la DGT
- Ver y ser visto
Lo primero que hay que hacer es tratar de asegurarnos buenas condiciones de visibilidad. Para ello debemos minimizar cualquier riesgo que dependa de nuestra responsabilidad y tener limpio el parabrisas, sobre todo sin grasa. Esto es clave para que cuando comience a llover no perdamos toda la visibilidad.
- Calefacción y aire acondicionado a la vez
Otro de los grandes problemas que con la lluvia se agrava es el empañamiento de las lunas. Esto se debe al frío y a la humedad, que combinados, harán que pierdas toda la visibilidad en cuestión de segundos. Los expertos recomienda activar la calefacción y el aire acondicionado al mismo tiempo y dirigir el flujo hacia el parabrisas delantero. Si se pone a una alta potencia, en menos de un minuto se habrá quitado la mayor parte de la humedad.
- La iluminación del vehículo
La iluminación juega siempre un papel importante, pero gana toda más protagonismo en los días de lluvia. Así, desde la DGT se recomienda revisar siempre el funcionamiento de todas las luces antes de comenzar un viaje, sea corto o largo. No sólo se recomienda por la posibilidad de que una luz en mal estado pueda deslumbrar a otros conductores, también porque el propio conductor del vehículo puede que no tenga una buena visión de la carretera. Esta situación, en días en los que hay lluvia, puede ser fatal especialmente en carreteras convencionales y en las de montaña.
Si tu coche cuenta con luces diurnas, deja activas las luces de cruce mientras llueve. De hecho, un estudio realizado por la Universidad de Monash, en Australia, ha conseguido demostrar que circular con las luces encendidas durante el día puede reducir el riesgo de accidentes en un 8,8%.
- Neumáticos y frenos, mucha atención
Tanto los neumáticos como los frenos son factores a tener muy en cuenta. Las gomas son el único punto de contacto con el asfalto y, teniendo en cuenta que cuando llueve se pierde mucho agarre con el suelo, la normativa obliga a que la profundidad mínima del dibujo sea de 1,6 milímetros, aunque los expertos recomienda no bajar nunca de 3 milímetros. De esta forma se reduce el riesgo de aquaplaning, que es cuando se pierde el control del coche y el mismo se desliza por la calzada.
En cuanto a los frenos, deberán estar siempre en perfectas condiciones para hacer que la distancia de seguridad aumente lo menos posible.
