La almohada es un elemento tan cotidiano como importante, pero al que muchos no prestamos la atención que se requiere hasta que llegan los dolores de espalda a nuestro día a día. Así, una mala elección del soporte vertical arruina por completo la fase del sueño profundo que el cerebro necesita. Y es que resulta curioso como algo tan sencillo puede convertirse en el mayor enemigo de nuestra productividad si no sabemos seleccionarlo correctamente según nuestras necesidades físicas específicas. Entre los motivos que nos pasan factura relacionados con la almohada están que no tenga la altura adecuada, que no se componga de los materiales modernos y que la inclinación no sea la que se debe.
La clave de las contracturas
Muchas personas ignoran que su almohada podría ser la responsable directa de esas contracturas persistentes que aparecen nada más sonar el despertador por la mañana. El problema es que la postura cervical forzada durante horas genera una presión innecesaria en los discos intervertebrales y los ligamentos circundantes. No basta con que el tejido sea suave al tacto si la estructura interna no respeta la curvatura natural de nuestro cuerpo.
El apoyo para la cabeza debe garantizar que la nariz esté alineada con el esternón para evitar rotaciones perjudiciales en la zona alta de la espalda. Clave es que la musculatura necesita relajación absoluta para recuperarse del estrés acumulado durante la jornada. Si los músculos permanecen en tensión constante para compensar un mal apoyo, el cansancio te acompañará en todo momento.
El primer paso para cambiar la experiencia
Ajustar la altura de la almohada es el primer paso que se debe dar para cambiar la experiencia de meterse en la cama tras un día agotador. Se sabe que el grosor debe cubrir el hueco que queda entre el hombro y la oreja para mantener la neutralidad del eje central. Si el soporte es demasiado bajo o alto, el cuerpo sufrirá las consecuencias de una tracción mecánica que acabará pasando factura.
Una de las mejoras puede venir con un buen relleno de plumas, pero también puede ser una malísima opción para aquellos que necesitan una firmeza mucho más sólida y consistente para su cuello. Cada persona requiere de una densidad que se adapte al peso de su cabeza sin hundirse hasta el colchón.
Las ventajas tecnológicas
Optar por una almohada de calidad superior implica conocer las ventajas que ofrece la tecnología a través e los compuestos modernos frente a los materiales tradicionales de toda la vida. Es indiscutible que el material viscoelástico con memoria permita una distribución del peso mucho más equitativa y reduce los puntos de presión dolorosos. Esta adaptación milimétrica facilita que el riego sanguíneo fluya sin obstáculos hacia el cerebro favoreciendo una regeneración celular eficiente.
Errores que se suelen cometer al elegir la almohada
Cuando tenemos que adquirir una almohada, el hacerlo sin probarla es uno de los fallos más extendidos entre los consumidores que buscan una solución rápida para sus problemas de sueño. Está demostrado que la calidad del sueño empeora al utilizar elementos que no han sido diseñados para nuestra forma específica de dormir en la cama, pues cada inclinación requiere de un soporte distinto que proteja la integridad de las vértebras.
El reposo diario se ve seriamente comprometido cuando estiramos la vida útil de nuestros accesorios de cama más allá de lo que se recomienda. Por ello es fundamental entender que la pérdida de firmeza original indica que es el momento de renovar, en este caso, la almohada sobre la que apoyamos nuestra cabeza cada noche.
