Según reza el refranero español, un buen día, alguien, buscando cobre, encontró oro. Esta expresión, con la que se viene a hablar de esos momentos en la vida en los que uno trata de dar valor a algo y se acaba encontrando con algo todavía más valioso de lo que esperaba, podemos aplicarla a la actualidad cambiando el cobre por la tecnología. No en vano, según un reciente estudio de la ETH de Zúrich, una universidad politécnica ubicada en Suiza, oro es lo que esconden nuestro ordenadores viejos, entre otros metales preciosos, como el cobalto o, precisamente, el cobre.
Sí, como lo lees. Ese dispositivo electrónico que compraste cuando ibas a empezar a teletrabajar después de la pandemia de covid o el que se te estropeó de tanta tralla que le metiste viendo series y jugando durante años a videojuegos tienen más valía de la que pensabas cuando los condenaste al trastero o empezaste a pensar que quizás deberías llevarlo al punto limpio más cercano a tu casa. Posiblemente no creías que valiera demasiado en el instante en el que decidiste jubilar al que funcionaba y que no vendiste en una tienda de segunda mano por la pereza que te daba formatearlo, pero resulta que encima del armario donde lo reubicaste tienes un tesoro.
El hallazgo de los investigadores
Los investigadores de la ETH de Zúrich han conseguido, incluso, encontrar la manera de extraer pepitas de oro de esos dispositivos viejos, y también, de teléfonos móviles que puedas haber usado hace una década, y que, como hiciste con tu portátil, guardaste por casa como si tuviera algún valor. Pues resulta que lo tenía, y no solo como dispositivo de emergencia por si se te lesiona tu SmartPhone nuevo: hay un modo de rescatar de lo que parecen residuos estos materiales preciosos. Y es que sí, aunque no lo sabías, tus aparatos electrónicos contienen estos metales preciosos, de tal forma que los investigadores han sido capaces, mediante procedimientos químicos, de obtener oro reciclado de gran pureza.
«Sabíamos que las esponjas proteicas tienen una capacidad de absorción de oro muy alta, pero nuestra sorpresa fue encontrar tanto oro», aseguró el profesor Raffaele Mezzenga, el responsable del proyecto, al hacer público el hallazgo. «Y cuando vimos que la pureza del oro era tan alta, fue una grata sorpresa, por supuesto», reconoció. Y es que este material precioso rescatado es nada menos que de 22 quilates, uno que han recuperado utilizando mucha energía -no física personal; de la otra– y productos químicos peligrosos, que no están al alcance de todo ser humano, así que no intentes abrir tu teléfono o romper la tapa del ordenador a ver si tienes la misma suerte…
El oro extraído de tu viejo dispositivo
Las conclusiones de la investigación han sido publicadas en Advanced Materials, una revista científica en la que los investigadores cuentan que, para el experimento, han requerido de veinte placas base de ordenadores viejos, de los que extrajeron piezas metálicas con extractos de cobalto, cobre u oro, disueltas todas ellas en un ácido del que acabaron rescatando -varios procedimientos químicos mediante- pepitas de oro de unos 450 gramos, que contienen un 91% de este material precioso y un 9% restante de cobre: el equivalente a esos 22 quilates.
De esta manera, ha comprobado este estudio que los residuos electrónicos como teléfonos u ordenadores que se nos estropean o que se nos quedan antiguos por culpa de la obsolescencia programada y la innovación que la tecnología trae a pasos acelerados pueden tener un valor importante, como es el de que cuentan con metales preciosos que pueden ser reciclados en otro tipo de materiales. Según concluyen, una tonelada de residuos de este tipo llega a contener diez veces más oro que una tonelada de material extraído de una mina. Sin embargo, de los 50 millones de toneladas de dispositivos electrónicos que se generan anualmente, solo un 20% se recicla.
