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Ni graciosos ni amigables: así fue la primera guerra entre chimpancés documentada por los humanos

por Antonio R.
3 de mayo de 2025
en Sociedad
Ni graciosos ni amigables: así fue la primera guerra entre chimpancés documentada por los humanos

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Por desgracia, guerras hubo miles y seguirá habiendo. Una de ellas ocurrió en 1974 en Tanzania, en la que se enfrentaron durante cuatro años los clanes Kasakela y Kahama, en la que los miembros de la primera exterminaron a todos los varones y hembras adultas rivales, además de secuestrar y esclavizar a las hembras más jóvenes del otro clan. Hasta aquí algo que puede ser considerado común en cualquier tipo de enfrentamiento entre dos bandos. Pero lo verdaderamente sorprendente de esta historia está en sus protagonistas, algo que la hace diferente a cualquier otra guerra. Los dos clanes era de chimpancés.

La conocida como Guerra chimpancé de Gombe fue el primer conflicto militar entre animales que se pudo documentar. Y sí, fue militar ya que ambos bandos utilizaron estrategias bélicas, armas, treguas, encuentros diplomáticos, espionaje, de todo aquello que se suele dar en las guerras de verdad. Incluso el resultado fue tan cruel como las que conocemos, con el genocidio sobre un bando, considerado, en terminología de relaciones humanas, como separatista.

Antes de todo, hay que entender que los clanes de chimpancés son muy estables. Los machos suelen permanecer toda su vida en el clan en el que nacieron y sólo las hembras pueden emigrar a otras comunidades. De acuerdo a estudios genéticos que se realizaron sobre casi 300 chimpancés, se ha demostrado que de media sus respectivos clanes surgieron hace más de cinco siglos y medio.

Guerra y posguerra

En el Parque Nacional del Gombe se dieron dos circunstancias excepcionales: el ascenso de un macho alfa con poca autoridad y la disminución del número de hembras. Así, dos machos del clan lideraron la formación de un nuevo grupo y se asentaron por separado en 1971. Durante tres años las relaciones fueron más o menos cordiales y ambos clanes pasaban parte del tiempo conviviendo. Todo cambió en 1974, año en el que siete chimpancés del clan Kasakela emboscaron a un adulto del clan Kahama y le golpearon sin piedad hasta dejarlo moribundo. A partir de ahí, se vieron cuatro años de ferocidad y asesinatos.

A pesar de que salieron vencedores y tras aniquilar a sus enemigos, los supervivientes del clan Kasakela sufrieron en sus propias carnes algo que los humanos conocemos de sobra: en las guerras, todos los bandos acaban perdiendo. Quedaron tan debilitados que fueron atacados por otros clanes vecinos, que consiguieron arrebatarles parte de su territorio Únicamente pudieron conservar un espacio minúsculo gracias a su ingenio: entrenaron a chimpancés jóvenes para que parecieran adultos, convirtieran sus patrullas en más numerosas y amedrentaran a sus rivales. En cualquier caso, el clan Kasakela tiene una especial naturaleza bélica. Recuperó poco a poco su fuerza y volvió a tener conflicots bélicos que pudieron documentarse con otros clanes en 1993 y 2002.

Otra guerra conocida entre simios

Lo que ocurrió en Gombe no es la única guerra conocida entre simios. Fue en 2019 cuando un clan de chimpancés realizó dos incursiones contra un clan de gorilas con el que hasta entonces había mantenido relaciones cordiales de vecindad en el Parque Nacional de Loango, en Gabón.

En el primer raid, casi 30 chimpancés atacaron a una familia de gorilas, secuestraron a una cría y la golpearon hasta matarla. Por el bando de los chimpancés, una hembra fue gravemente herida. El segundo ataque se produjo 10 meses más tarde, cuando parecía que las relaciones se habían vuelto a normalizar. De nuevo, unos 30 chimpancés atacaron a una familia de gorilas, usaron estrategias para separar a los machos de las hembras y consiguieron secuestrar una cría a la que mataron y devoraron.

En los estudios realizados a partir de estos incidentes se han podido confirmar que los chimpancés son capaces de planificar incursiones bélicas en las que se usan tácticas para mantener la iniciativa y la superioridad sobre sus rivales. Y no tiene piedad, casi como si fueran humanos.

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