Uno de los alimentos más consumidos en todo el mundo es el huevo. Lo es por su versatilidad y su precio. Estamos ante un producto ideal para un sinfín de recetas y sus diferentes tipos de elaboraciones hacen que se considere uno de los más deliciosos. Ya sea frito, en tortilla o revuelto, es considerado por muchos como una auténtica maravilla que no suele faltar en los platos de casa. Para sorpresa de una parte importante de los consumidores, que encanta a todo el que lo descubre, es que una de las posibles recetas con el huevo como protagonista también incluye un ingrediente poco común: el vinagre.
Por qué usar vinagre para freír huevos
Además de su sabor, algunos de los usos y beneficios de añadir un poco de huevo a la sartén son los siguientes:
Sus propiedades
Aunque los huevos pueden cocinarse de muchas maneras, utilizar agua para cocerlos o aceite para freírlos es lo más común. No obstante, hay otras prácticas sencillas que aportan un sabor y una textura únicos a este alimento. Incorporar vinagre a la cocción de huevos, ya sean estrellados o cocidos, es una práctica que incluso chefs profesionales recomiendan.
En la sartén
Añadir un poco de vinagre a la sartén a la hora de cocinar los huevos mejora de forma notable el resultado del plato. Esta práctica es muy común en algunos países de Europa, como por ejemplo Francia. Allí se elabora los oeufs à l’assassin (huevos asesinos), en los que se añade una pequeña cucharada de vinagre de vino tinto sobre los huevos fritos para aportar mayor cremosidad y profundidad de sabor a la yema.
Textura fina y sabor delicioso
El vinagre permite que el resultado final sea un huevo con textura fina, superficie uniforme y cocción controlada. Además, en otras elaboraciones como por ejemplo los huevos revueltos, añadir un poco de vinagre puede ayudar a obtener una textura ligera.
Ahora ya sabes que, la próxima vez que vayas a hacer un huevo frito, puedes añadir un poco de vinagre y verás una mejora notable en el plato.
¿Cómo acompañar lo huevos fritos?
Además de lo habitual, por ejemplo sal y pimienta, podemos ir más allá a la hora del acompañamiento de los huevos fritos, inspirándonos en los sabores que mejor maridan según la ciencia del Food pairing. La ralladura fina de limón o lima les dará un toque fresco y ligero, mientras que la sala negra kala namak multiplicará el sabor a niveles insospechados, gracias a que ella misma ya recuerda al huevo frito con su toque de azufre.
Si el deseo es apostar por el umami para desarrollar nuevos matices de sabor intenso, pero sutil, podemos coronarlos con queso parmesano o grana padano, trufa negra, salsa de soja, miso o huevas de pescado. Unas gotas de sirope de arce o melaza también crean un contraste muy interesante de matices.
Los huevos fritos se pueden disfrutar solos o acompañados, como complemento o formando platos combinados. Así, los anglosajones los suelen tomar para desayunar con beicon, patatas, alubias, gofres o con tortitas y son populares los rancheros en la cocina mexicana, servidos sobre una tortilla de maíz o trigo, con salsa de hortalizas y otros complementos opcionales. En Alemania y muchos otros países gustan más coronando tostadas con todo tipo de bases y aderezos.
En cuanto a nuestro país, los huevos rotos con jamón y patatas triunfan. También gustan mucho como relleno de bocadillo y acompañando al pisto, al arroz a la cubana, platos de pasta o a las migas al pastor.
