Sobremesa de tarde de reyes. En la mesa aún queda roscón y chocolate. Ya nadie quiere roscón, pero el Rayo durante casi cincuenta minutos atrapado en una masa de polvorones, mantecados, caramelos de la cabalgata y turrones varios no consigue hincarle el diente al Granada, el roscón que el sorteo asignó a la franja como regalo de reyes, en este caso de la copa de su majestad.
La contracrónica del pase a octavos del Rayo
Tras el descanso de ese engrudo insoportable el equipo de Íñigo pareció abrir la ventana y sentir el frío proveniente del Sacromonte y de una eliminación prematura. Se calentó (o Íñigo lo hizo) como un buen chocolate. Los restos del roscón fueron devorados en la primera mitad por el equipo de Pacheta (1-0 al descanso) y a los franjiamarillos sólo les quedó una alternativa.
Álvaro García, como en madrugada de kebab por la Albufera o barra de pan por los «chinos» de los soportales en hora perra (o búsqueda de churros a media tarde de reyes) se buscó la vida para llegar al borde del área y disparar con su derecha. La zona de castigo, más poblada que los alrededores del Mercado Numancia en una previa de partido se convirtió en aliada para el 18 y enemiga del arquero. Este sufrió un rebote y vio con frustración como el balón se alojaba en las mallas lejos de su alcance. (1-1)
El toque de corneta definitivo llegó con la entrada de De Frutos, Oscar Valentín e Isi. Las ataduras se soltaron al tiempo que aflojó la confianza del Granada y el Rayo, con menos brillo que el de su camiseta comenzó a pujar por el partido presentando sus respetos al meta granadino.
Como es habitual en él, Pedro Díaz perdió el respeto y en cuanto tuvo ocasión probó la técnica del portero. Ander Astralaga, prometedor cancerbero de la selección española sub-21 cometió el mayor de los errores. Confiado en que el balón no llegaba a botar delante de él intentó blocar una pelota con más peligro que la bayeta incorrupta del Guarro (nunca sabré cómo se llamó aquel bar de Monte Igueldo de raciones enormes y limpieza discutible). El portero no había nacido cuando el trapo pasó a mejor vida por lo que el balón se deslizó cual pelotazo de Platini a Arconada (aún duele) y acabó adelantando al Rayo. (1-2)
El equipo de Vallecas pasó a realizar tareas de oficina trufadas por vanos acercamientos del equipo local y sentenció en una contra en la que Ratiu mostró sus pros y contras . El intento de recorte de Andrei en boca de gol fue enviado a su propia portería por un zaguero en acción desesperada. (1-3).
El equipo menos goleador de primera y uno de los máximos en Europa anotó tres goles en los que el esférico fue introducido en el arco por un rival.
Cuando las cosas van mal lo mejor es ganar como los grandes . Lo llamaremos chocolate…con churros.
