El Rayo Vallecano viaja a tierras suecas para disputar su segundo choque europeo. Allí les espera un BK Häcken en horas muy bajas, que ni siquiera jugará competiciones continentales el próximo curso.
Naufragio a orillas del Mar del Norte
En la isla de Hisinger, hace ya muchos años que dejó de mandar en la ciudad el IFK Göteborg. El en su día ganador de varias Copas de la UEFA durante la década de los ochenta ha pasado a un segundo plano estos últimos años tras la irrupción del nuevo ‘pequeño gigante’: el Häcken. Las avispas, como se les apoda por el color de su vestimenta, no llegan en su mejor momento. Inmersos en el selecto grupo de países que disputan sus ligas en año natural, ya están matemáticamente fuera de la lucha por las plazas europeas. De hecho, en su estreno en Conference ni siquiera pudieron deshacer el empate sin goles ante el Shelbourne irlandés. Lejos queda ya aquel fútbol de dominio que les llevó a ser campeones de liga hace tres años.
Un tridente con sabor nórdico
Gran parte del peligro del Häcken, y aunque en su estreno en Conference no hiciesen su mejor
demostración, pasa por sus hombres de ataque. El joven Svanback, ya internacional absoluto con Finlandia, está siendo una de las grandes sensaciones desde su llegada este verano. El otro baluarte del equipo es el danés Silas Andersen, un pivote excepcional con gran recorrido y despliegue físico. Es el habitual metrónomo del equipo sueco.
En defensa, las cosas son bien diferentes. Apenas han logrado dejar la portería a cero en diez ocasiones en toda la temporada, algo que podría costarle el puesto a su entrenador una vez acabe su estadía europea. Lundkvist y Lindberg, sus dos habituales laterales, han demostrado ser uno de los puntos más débiles del equipo, algo que Íñigo Pérez podría aprovechar en su plan de partido.
