En época de clickbaits y titulares llamativos, tendenciosos o engañosos suele ser tentador acudir a la tragedia, al drama o al rasgado de vestiduras para llamar la atención del espectador o llevarlo a estados de ánimo que faciliten el pinchazo, que promete ser indoloro pero que deja un regusto a cabreo y mala leche que no es de recibo para quien ve (o lee) perder a su equipo.
La contracrónica de la derrota en Villarreal: «Malas costumbres»
El Rayo Vallecano cayó en Villarreal por cuatro goles a cero y algunas personas se escandalizaron por el resultado e incluso pidieron cabezas por lo que probablemente pueda ser un accidente revisando los hechos.
Si de algo se puede culpar a jugadores y técnicos es de habernos malacostumbrado. El equipo de Íñigo acostumbra a no perder la cara a los partidos gane o pierda , aquello que se dice hasta la saciedad de competir. Lo hizo probablemente hasta encajar el segundo gol, momento en el que se juntaron demasiadas cosas.
Valiente y ordenada, la franja disputó una primera parte correcta en la que por el momento discutió la pelota a los locales y dio una buena sensación. En el fútbol actual , tan de escuela y en el que todo se mide hasta el milímetro una acción de aquellas adelantó a los amarillos. Gerard Moreno engañó con habilidad a Pep Chavarría y superó a Batalla con un chut cruzado. La repetición mostraba un fuera de juego probable pero el árbitro dio gol. La imagen recreada con posterior por el VAR y mostrada en la tele fue la de otra jugada distinta. Raro raro…
La segunda comenzó con unos locales más aplicados en cerrar el partido y unos visitantes que dudaron con la pelota en los pies hasta cometer varios errores. El trencilla se unió a los rayistas y perdonó, quizá por ser una jugada accidental a Moleiro, que golpeó con sus brazos en la cara a un rival y mereció la expulsión por doble tarjeta amarilla. Liberado de ese castigo el tinerfeño aprovechó un nuevo error del Rayo con el balón para conducir la redonda hasta el balcón del área y enviarla a las redes de Batalla.
Con muchas cosas en la cabeza el Rayo se atenazó. Dudo si ir o venir, si guardarse para el partido europeo del jueves o luchar un partido muy cuesta arriba y ese segundo de duda o imprecisión en las jugadas hizo que cuando quiso mirar el marcador fuese cayendo ya por cuatro goles de ventaja, los anotados por Santi Comesaña y Ayoze.
Poco más que comentar salvo quizá abrir otra raja de ese melón que abrió un compañero periodista de la competencia, el de si pedir perdón cuando metes gol a un equipo que ha sido el tuyo y perder el subidón de celebrar tu éxito es una gran idea o un error.
Goleada encajada, dolor por la derrota y cero drama. Cuando juegas con equipos de nivel Champions como este Villarreal cualquier error se paga caro y la franja cometió en el partido más de los perpetrados en todo octubre.
En cinco días hay otro partido. Esto no para.
