Una de los nombres que salieron, algo de puntillas, en el Conexión Vintage de RTVE fue el nombre de Carlos Álvarez del Villar; el que fuera preparador físico del Rayo Vallecano en sus primeras temporadas en Primera División (final de los 70).
Carlos Álvarez del Villar: primer preparador físico del Rayo
El club franjirrojo fue uno de los primeros equipos en España en introducir a este miembro en el cuerpo técnico. Según Miguel Uceda, el Rayo era “el único equipo con preparador físico”. Posteriormente se unirían más equipos como Real Madrid y Betis.
“Éramos los que más kilómetros hizo en España en ese momento. Corríamos en la Casa de Campo. Éramos el único equipo que teníamos preparador físico…”, aseguró.
Álvarez dejaría el Rayo y firmaría por la selección tras el Mundial de 1982. España fue el único equipo que no llevó esta figura al torneo según afirma El País en noviembre de ese año.
En declaraciones en EFE, Carlos Álvarez aseguró que firmó por el Rayo cuando fichó Héctor Núñez en Segunda (1974): “Trabajé con él tres años, muy bien porque me dejaba desarrollar todo lo que yo consideraba que había que hacer. El equipo mejoró una barbaridad, al tercer año ascendió a Primera División». Los entrenamientos estaban “más relacionados con lo que debe hacer un atleta”.
“Tuvimos bastante buen resultado, trabajábamos una barbaridad, conseguía que los jugadores hicieran cosas. Íbamos a entrenar a la casa de Campo, y por lo menos una vez a la semana dábamos una vuelta entera al recinto, que yo llamaba la Vuelta a Francia, durante una hora y media, conmigo siempre delante, tirando del carro», afirmaba hace unos meses a EFE.
Entre otras anécdotas, recuerda cuando Alfredo Di Stéfano sustituyó a Héctor Nuñez al frente del Rayo: «Di Stéfano vino a correr con nosotros a la Casa de Campo en plena pretemporada; pensó que serían 10 minutos como se hacía entonces y se perdió. Cuando ya nos íbamos, le esperábamos y no llegaba, hasta que apareció en un coche de la Policía, tras encontrarle perdido. Muy enfadado nos decía: ‘¡Me queréis matar!’, mientras los jugadores lo pasaban pipa».
