El once inicial de Íñigo Pérez ante el Real Madrid en la 27ª jornada de LaLiga fue el sudoku perfecto para aquellos que más les gusta explotar su imaginación. Motivado por las numerosas bajas que arrastraba el equipo, el técnico navarro optó por alinear de inicio a cinco defensas (Ratiu, Lejeune, Aridane, ‘Pacha’ Espino y Pep Chavarría), tres centrocampistas de perfil defensivo (Gumbau y Pathé Ciss) o creador (Pedro Díaz) y jugar sin un delantero puro (Embarba y Álvaro García fueron los únicos jugadores de ataque).
Una formación que daba lugar a muchas interpretaciones. Desde una defensa de cinco con dos carrileros hasta la opción de jugar sin un mediapunta. El esquema fue el habitual (4-2-3-1), con Pep Chavaría actuando como extremo por delante del ‘Pacha’ Espino. Sin embargo, el guión del partido invitó a hacer movimientos desde el banquillo en busca de intentar sumar algún punto del Santiago Bernabéu.
Es entonces, cuando en el 70′, en un triple cambio, Balliu sustituye a Gumbau y se da la circunstancia durante el encuentro de que coinciden a la vez seis defensas franjirrojos sobre el césped. Una apuesta que termina en el 85′, momento en el que Unai López, reapareciendo de una lesión, sustituye al ‘Pacha’ Espino, volviendo a la apuesta inicial, aunque esta vez el lateral que se doblaba fue el diestro, con Ratiu ejerciendo como extremo. Unas variaciones que no impidieron que la Franja se fuese de vacío, aunque dejando muy buena imagen.
